lunes, 27 de mayo de 2013

Traductores: ejercicio de autopercepción


Hace un par de fines de semana, María Tatay decidió entretener a los traductores del ciberespacio hispanoparlante al proponer la etiqueta #postureotraductor. Entre todos teníamos que buscar todo aquello que nos identifica como traductores, burlarnos de nuestras traductoradas y tomarnos la vida con un poquito de humor. Así todo sabe mejor.

Perdonad que no haya incluido el nombre de los autores, pero son muchos tuits (conseguí rescatar unos 600) y me hubiera llevado mucho más tiempo (y estoy de exámenes). Gracias a todos los que colaborasteis.

PD: Más abajo hay un apartado dedicado al postureo de los intérpretes, por si alguno quiere coger un atajo.

Traductores, nos reconocerás por...
  • En los viajes, ser quien pregunta todo «porque hablas idiomas».
  • Ver extranjeros y, aunque no los entendamos, jugar a averiguar en qué hablan.
  • Ofrecernos a ayudar a un dependiente y a un guiri que no se entienden.
  • Si nos dan la carta de un bar en inglés, leerla con lupa para ver cuántas barbaridades encontramos.
La foto es antigua, pero nunca he visto una mejor muestra de traducción chapucera.
 
  • Ver una serie en V.O. y pensar: «pobre del que tenga que traducir esto».
  • Aprender una sexta lengua y pillar algo difícil muy rápido porque otra de nuestras lenguas funciona igual.
  • Configurar el móvil en la lengua que estamos aprendiendo. 
  • Cantar las canciones en inglés con una pronunciación perfecta y sin inventárnoslas [o, en su defecto, inventarnos versiones alternativas gramaticalmente correctas].



Los diccionarios, nuestros mayores aliados
  • Entramos en pánico cuando no funciona Wordreference.
  • Adoramos al Linguee como a un dios.
  • Somos del DRAE o del María Moliner en vez de del Madrid o el Barça.
  • Utilizamos diccionarios monolingües de la lengua B porque los bilingües no nos sacan de dudas.
  • Pasamos horas jugando con el Wordreference saltando de un foro a otro.
  • Recurrimos a las imágenes de Google cuando no encontramos el significado de una palabra.


Nuestras traductoradas:
  • «Esto en versión original tiene mucha más gracia».
  • «Hey, chicos, os paso este glosario checo-zulú sobre anacondas epilépticas. ¡Es súper útil!».
  • «Tengo una entrega urgente» [y no quiero quedar contigo, bicho].
  • «Traductor no es lo mismo que intérprete. Los traductores trabajan con textos y los intérpretes con lenguas orales» [o signadas].
  • Contestar a casi todo lo que te preguntan con un «depende del contexto».
  • Ir a la sección de libros, abrir uno y decir: «mira, mamá, este libro es mío».
  • «La chica que ha dado este año los puntos de España en Eurovisión tiene un nivel muy malo de inglés».
  • «Jägermeister, por favor». Pronunciarlo correctamente y que no te entiendan.
  • «Consec», «simul», «termi», «docu» y demás acortamientos. Y nos entendemos.
  • «¿Sabes que sobretodo, escrito junto, es un tipo de abrigo, verdad?»
  • «Y tú, ¿domesticas o exotizas?»
  • «No eres tú, es tu ortografía».
  • «Durante la carrera disfruté de dos estancias en el extranjero para profundizar mis conocimientos culturales de las lenguas B y C».
  • «¡¿Pero puede saberse cómo he acabado leyendo sobre el ID en Cuba?!»
  • En un FNAC: «¿Esto es todo lo que tenéis en versión original?»
  • Decir «corpora», en vez de utilizar el castizo «corpuses».
  • Pronunciar /Aistain/ en lugar de /Einstein/.
  • Quejarse de lo mal que pronuncian las instrucciones en inglés en un vuelo. [Sobre todo si puedes leer la transcripción fonética que se han hecho].
  • Tirarte de los pelos cada vez que alguien no sabe diferenciar entre «a ver» y «haber» o «echar» y «¿¿hechar??»
  • «Tu primo Pepe que estudió inglés en Londres NO es un traductor».
  • -«¿Me prestas el libro?» -«Si quieres... pero solo lo tengo en alemán». 
  • Pronunciar «Eichhörnchen» (ardilla en alemán) sin ahogarte en saliva.



Los traductores y las redes sociales
  • Si tenemos un blog, el nombre tiene que ser un juego de palabras, sí o sí.
  • Sabemos qué significan abreviaturas alfanuméricas exóticas como GILT, G11N, L18N, L10N y T11N que nadie más entiende…
  • Nos hemos iniciado en el branding, tenemos un blog y estamos presentes en todas las redes sociales. 
  • Seguimos al @RAEinforma y @Fundeu y hasta los retuiteamos. 



La carrera de Traducción e Interpretación, nos habréis visto
  • Yendo a los exámenes con un maletón lleno de diccionarios.
  • Corrigiendo a la gente que no conoce nuestra carrera cuando dicen que es «estudiar idiomas» o «ser actor».
  •  Llevarnos el ordenador a un examen, aunque tengamos que entregar la traducción a mano. 


Traductores, lo que callamos
  • Queremos ir a una conferencia de Chomsky antes que a un concierto.
  • Al ver una película o serie, morimos por contar a los demás la sutil referencia cultural que acabamos de pillar.
  • Esperamos la publicación de un diccionario como si de la última parte de una trilogía se tratara.
  • Hablamos de tarifas sin decir nunca nuestras tarifas.


Traductores, lo que hacemos
  • Tener un pijama con el que traducimos más cómodos.
  • Revisar nuestra traducción 42 millones de veces y seguir viendo «cosillas mejorables».
  • Pasar media hora buscando el equivalente de un término y todavía quedar con el nervio de si fue el correcto.
  • Dudar sobre si un término se escribe con mayúscula inicial o no.
  • Ver dobles espacios en todas partes.
  • Ir de rebeldes y seguir acentuando «sólo» cuando significa «solamente» y «guión».
  • Guardar enlaces a glosarios de cualquier temática como si nos fuera la vida en ello.
  • Usar a familiares como detectores humanos de calcos.
  • Vivir en miedo a que un buen día don Google no se crea que todas esas búsquedas tan raras las hacemos por trabajo.
  • Llevar siempre nuestras tarjetas encima por si acaso conocemos a un cliente potencial.
  • Notar cómo crece una chispa de rabia en nosotros cuando alguien utiliza un infinitivo como imperativo.
  • Soñar en varios idiomas, despertar y sentirnos dioses.
  • Sentir rabia cuando nos dicen «¡Pues vaya traductor!» cuando no sabemos la traducción de una palabra.
  • Preocuparnos por la duración de la batería del móvil antes de entrar en una conferencia.
  • Trabajar en domingo sin importar que sea fin de semana, solo la fecha de entrega.
  • Estar traduciendo desde nuestra lengua B y que no nos salga la palabra en la lengua A, pero sí en las lenguas C y D.
  • Ponernos el Hallelujah de Händel al acabar una traducción interminable y vivir un momento místico:




Nuestras manías
  • Echar pestes cada vez que el presentador del telediario pronuncia mal un apellido extranjero o extranjerismo. 
  • Usar comillas latinas aunque se tarde más en escribirlas [Imaginad la de veces que me he acordado de esta manía mientras preparaba esta entrada].
  • Corregir los carteles con errores hasta en los baños de un bar.
  • Tener la aplicación de Wordreference instalada en el móvil para poder buscar un término en cualquier momento y no enloquecer.
  • Fragmentar los títulos de nuestros trabajos por unidades sintácticas, cual subtítulos de cine.
  • Utilizar el botón de «Eliminar tuit» cuando se nos escapa una errata. [Existe, sí].
  • Ver las series dos veces: una en versión original y otra doblada o subtitulada. Criticar la traducción y pensar en cómo lo habríamos solucionado nosotros.


Y, por fin, reconocerás a los intérpretes por...
  • Practicar el parroting con la pareja y, para que no se canse, retarle a una competición para ver quién consigue hacerlo con más tiempo de demora.
  • Practicar la inversa cuando están con un amigo y le llaman por teléfono. [Aunque sea andando por la calle. Aunque la interpretación sea a lengua de signos. Aunque tengas un problema reconocido y signes en voz alta].
  • Hacerse fotos con el micrófono en las cabinas.
  • Una vez conocemos quién será el ponente, buscamos vídeos en Youtube para familiarizarnos con su forma de expresarse o acento.
  • Interpretar en voz baja lo que dicen en la tele.
  • Convencer a alguien para ver un película en ruso para poder practicar en susurrado.
  • No dejar que alguien acabe sus frases porque has practicado tanto la anticipación que ya sabes  la palabra que están buscando.
  • Tuitear sobre los congresos glamurosos pero callar cuando vas de excursión a polígonos cutres.


Así que ya sabéis:

13 comentarios:

  1. Vemos gazapos en cualquier lado y tenemos que dárselos a conocer a su autor o autora.

    "Al ver una película o serie, mormos por contar a los demás la sutil referencia cultural que acabamos de pillar."

    "Una vez conocemos quién será el ponente, buscar vídeos en Youtube para familiarizarnos con su firma de expresarse o acento."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Lo corrijo enseguida. Eso también es otra de las cosas que hacemos: aceptar los errores ¡y corregirlos corriendo para que nadie más los vea!

      Eliminar
  2. G E N I A L.
    Se lo voy a enviar a mi familia para que entiendan de una vez por todas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fenomenal, a ver si ahora ya te entienden mejor :-)

      Eliminar
  3. ¡Hola, Mar!
    Muchas gracias por esta entrada. No sabes lo que me he podido reír, sobre todo con:
    «Hey, chicos, os paso este glosario checo-zulú sobre anacondas epilépticas. ¡Es súper útil!».
    No imaginas cuánto me he sentido identificada...
    Y también me ha encantado:
    "Aprender una sexta lengua y pillar algo difícil muy rápido porque otra de nuestras lenguas funciona igual."
    Eso me pasaba cuando me puse a estudiar alemán después de haber estudiado inglés, francés, italiano, latín y griego (tanto clásico como moderno). Yo ya iba con ventaja con respecto a mis compañeros tanto para captar la estructura de la lengua y su gramática como para el vocabulario (y sí, ¡es genial!).
    Pero vamos, que me ha encantado todo. También me desquicio especialmente con las mayúsculas iniciales y "echo pestes cada vez que el presentador del telediario pronuncia mal un apellido extranjero o extranjerismo."
    Por cierto, para las comillas latinas (que aquí no me deja usarlas) me he creado un atajo en Word y ya no sufro cada vez que quiero usarlas.
    ¡Voy a compartir tu entrada ahora mismo!
    Un saludo,
    Mariella

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Mariella!

      Yo también me he sentido muy identificada con todas estas características, por eoso pensé que era una pena que los traductores que no navegan por Twitter se lo perdieran y decidí recopilarlas.

      En cualquier caso, las dos características que mencionas al final de tu comentario son obra mía. A mí lo de coger alguna dinámica gramatical rápido me ha pasado entre la lengua de signos y el árabe, pues ambas lenguas cuentan con frases nominales, que no incluyen verbo.

      Me quedé alucinada al darme cuenta, porque no había pensado que una lengua de signos y una oral pudieran parecerse tanto, pero sí. De hecho, leí el otro día que la lengua que más se asemeja a la lengua de signos estadounidense ¡es el chino!

      Y lo de los apellidos en las noticias... uf. Ahora no tanto, pero hace unos años, con los apellidos alemanes me ponía de los nervios.

      Yo para las comillas uso Alt+0171 («) y Alt+0187 (»), pero aún así escribir tooodas las comillas de esta entrada me resultó pesado ;-)

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

      Eliminar
  4. Acusar a los filólogos de intrusismo y dedicarse a dar clases de inglés, español, alemán..., pedir becas de auxiliar de conversación, lectorados...


    (Lo dice uno con ambas carreras).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, supongo que esa sería otra característica ;-) Gracias por pasarte por aquí y participar.

      Eliminar
  5. Más del 50% de lo que hablas, es simplemente que conoces idiomas, me lo he leído todo y sois muy exagerados. Al habla una ingeniera prima de traductor, que me tiene hasta la coronilla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ten en cuenta que todo esto surgió para tomarnos los gags de nuestra profesión con humor. Por supuesto que muchas de las características tiene que ver con que conocemos varios idiomas: ¡en eso se basa nuestro trabajo!

      Estoy segura que de todas las profesiones se podría recopilar una lista como esta: ¡solo hay que ponerse! Si te animas con la de los ingenieros, avisa.

      Un saludo y gracias por el comentario :-)

      Eliminar
    2. Respondiendo al comentario de Anónimo, debo decir que hay cosas que, evidentemente, nos pasan porque sabemos idiomas pero la curiosidad infinita y la pasión por conocer el mínimo detalle de una lengua solo lo tienen las personas que se dedican a ello profesionalmente (y lo siento, traductores, porque solo con esas dos cosas, no se puede explicar todo lo que sentimos en nuestro trabajo, lo sé).

      A mi parecer, muchas de las cosas son muy específicas y concretas de los traductores que son los que de verdad se enfrentan a la lengua en su versión más problemática.

      Apuesto lo que sea a que una persona que "solo conoce" idiomas no se habrá reído ni con la mitad de los tuits, porque en España nos orgullecemos muy rápidamente de "saber idiomas" cuando lo único que se sabe es el archiconocido "inglés medio". :)

      Un saludo.

      Eliminar
  6. ¡Hola, Mar!

    Muchas gracias por esta entrada. Es muy interesante y voy a compartirla en Facebook.

    Un saludo,

    Joana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas, Joana. Encantada de que te pases por aquí y difundas la entrada. Cuanta más gente conozca nuestra profesión y sus misterior, mejor.

      ¡Un saludo!

      Eliminar