domingo, 14 de octubre de 2012

Subtitulado para sordos

Imaginad, lectores oyentes, que un buen día se estropean los altavoces de vuestra televisión. Tratáis de ver las noticias, pero no llegáis a entenderlas porque solo veis imágenes y algún que otro subtítulo identificando a quien habla. Frustrados, decidís probar con una serie o película, pues quizá sea más sencillo seguir el hilo argumental y distraeros. En vista de que no acabáis de encontrarle la gracia, desistís y la apagáis.

Ahora imaginad que los altavoces nunca más vuelven a funcionar y os encontráis con este problema día tras día.

Pues bien, afortunadamente esta historia, metáfora de lo que les sucede a las personas sordas, ya tiene los días contados gracias a la apuesta de la Ley General Audiovisual (31/03/2010) por la inclusión de subtítulos para sordos (SPS) en el teletexto (además de interpretación a LSE y audiodescripción para las personas sordociegas). Veamos qué porcentaje de contenidos debe subtitularse según esta ley:


Ley General Audiovisual    2010   2011   2012   2013  
Cadenas públicas25%50%70%90%
Cadenas privadas25%45%65%75%

Pero ¿qué distingue al subtitulado para sordos de los subtítulos con los que vemos, por ejemplo, las películas en VOS? La principal diferencia radica en que los SPS deben suplir toda aquella información que las personas oyentes percibirían por el canal auditivo y que las personas con discapacidad auditiva por tanto se perderían, como el tono de voz, el idioma en que habla cada personaje o todo aquello que se escucha además de los diálogos (música, risas, voces en off, etc.). Además, no siempre queda claro quién está hablando cuando hay muchos personajes en pantalla.

Así pues, ¿cómo son los SPS, que pueden incluir tanta información?

Igual que los subtítulos para oyentes, los SPS aparecen, como norma general, en la parte inferior de la pantalla y no deberían ocupar más de dos líneas. Sin embargo, toda la información sobre el sonido ambiente se sitúa arriba a la derecha (al mismo tiempo que ocurre, claro). Para saber cuándo habla qué personaje, lo que diga cada uno de los protagonistas será de un color determinado:
  • En amarillo el protagonista.
  • En verde el segundo personaje más importante.
  • En cian, el tercer personaje más importante.
  • En magenta, el cuarto personaje más importante.
  • Y en blanco el resto de personajes. 

Subtítulos de «La tormenta perfecta», en Canal 9.

Siguiendo estas reglas, queda claro cuándo habla cada personaje si son importantes para la trama. Pero imaginad una conversación entre personajes secundarios. Para saber cuándo habla cada uno, la norma UNE 153010 «Subtitulado para personas sordas y personas con discapacidad auditiva. Subtitulado a través del teletexto» establece que antes de cada intervención se inserte un guión y que a cada personaje se le asigne una línea. Si hablan todos a la vez, se indicará así:

(TODOS) ¡A por ellos!

¿Y cómo sabe una persona con discapacidad auditiva si los personajes están diciendo algo en voz baja o chillando, si se burlan de un personaje imitándolo o si están siendo irónicos? Esta información, que se llama didascalia, aparece generalmente en mayúsculas y entre paréntesis antes de cada intervención. La alternativa que ofrece la norma UNE es el uso de emoticonos (:-O para cuando gritan, :-; si hablan irónicamente), aunque no se suele utilizar tan a menudo (por hablar, en «La tormenta perfecta», en Canal 9, ha aparecido dos veces, aunque no me ha dado tiempo a fotografiarlo).

Las didascalias siempre son sustantivos o adjetivos, nunca onomatopeyas o gerundios. Por ejemplo, si llaman a la puerta, se subtitulará (PUERTA) y no (TOC, TOC) o (LLAMAN A LA PUERTA). Aparecería arriba a la derecha y de color azul o rojo sobre fondo blanco porque es información auditiva.

Y si alguien grita «¡Estás loco!» se subtitulará:
(GRITA) ¡Estás loco!
y no (GRITANDO) ¡Estás loco! o ¡¡¡¡Estás loco!!!!

Subtítulos de «Hechizada», en Cuatro.

En el subtítulo de la fotografía, la didascalia debería haberse subtitulado así: (RISAS)

En los SPS también se especificará qué tipo de música se escucha, si es triste o alegre, o, si añade algún matiz a la información, de qué estilo es (rap, hip-hop, nana). Si los personajes cantan o la letra de una canción aporta algo, se subtitularán también. Como norma general, se sitúan en la parte inferior en cursiva y en blanco, aunque la norma UNE recomienda que aparezcan de color azul sobre fondo amarillo:

(CANCIÓN) "Soy Willy Fog, apostador, que se juega con honor la vuelta al mundo [...]".

Una alternativa que también se puede ver en televisión es:

Soy Willy Fog, apostador, que se juega con honor la vuelta al mundo [...] ♪

Y llegamos al tiempo de exposición, es decir, los segundos que permanece cada subtítulo en pantalla. El mínimo es de un segundo (que parece interminable si solo se subtitula «Sí.») y el máximo son seis. Aunque depende de la empresa que encargue los subtítulos, el límite de caracteres por subtítulo suele ser de 35 y la velocidad de lectura de unos 17 caracteres/segundo. Sin embargo, pese a que algunos expertos recomiendan que la velocidad del SPS sea de 12 car./sec. (pensando en aquellas personas sordas que tienen problemas de comprensión del castellano escrito por no ser su lengua materna), la norma UNE la fija en 19 caracteres/segundo, una velocidad francamente rápida. Este punto es uno de los argumentos utilizados por las personas que defienden que haya más de un tipo de subtítulos para personas con discapacidad auditiva.

No obstante, el tiempo máximo de exposición queda supeditado al cambio de plano. Cada vez que se cambia de plano/escena/escenario, el subtítulo debe desaparecer y es obligatorio dejar como mínimo un fotograma o frame hasta que aparezca el siguiente. El problema es que, a menudo, los personajes siguen hablando, así que no queda más remedio que acortar.

Porque la verdad es que raras veces puede leerse en los subtítulos todo lo que se oye en televisión y los factores que lo determinan son los ya explicados: la velocidad de lectura, el tiempo de exposición, los cambios de planos, etc. Por ello, es frecuente que los subtituladores tengamos que prescindir de muletillas y apelativos, además de buscar sinónimos de menos caracteres. Muchas personas critican esto (podría utilizarse como una forma de censura), pero lo que prima es que los destinatarios tengan tiempo de leer y entender los subtítulos.

Por último, me gustaría nombrar una de las reglas básicas de subtitulación: la de intentar no fragmentar unidades lógicas de sentido con el salto de línea (recordamos que solo disponemos de dos líneas). Esto significa, por ejemplo, no separar a un sustantivo del adjetivo, o a un sustantivo del complemento del nombre. Y esto no siempre es tarea fácil:

Este subtítulo pertenece a la película «Hechizada», en Cuatro.

En esta ocasión, hubiera sido tan fácil como subtitular (y ya puestos corrijo el error del original):

Edgar no es sino un monstruo.
Y su sobrino no me parece de fiar.

Por cierto, muchas cadenas se ayudan de programas de reconocimiento de voz para subtitular programas en directo, como los telediarios o las carreras de motos. En esos casos, la máquina escribe lo que cree haber oído y alguien se encarga de aprobarlos. Por supuesto, los subtítulos aparecen con demora (de hasta siete segundos he visto yo, lo que causa situaciones bastante cómicas por no estar sincronizados con las imágenes) y, lamentablemente, con bastantes errores. Ayer por ejemplo leí «Fran Rivera ha dicho voy a Dios», cuando lo que se había escuchado era «Fran Rivera dice hoy adiós», pues se retiraba de su carrera taurina.

3 comentarios:

  1. Gracias por el artículo, me ha venido muy bien para hacer un trabajo de accesibilidad. Por cierto, ¿sabes si esas convenciones son las mismas cuando se subtitula al inglés?

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  2. Mar; me ha interesado mucho tu articulo y me ha sido muy util para saber cómo es la normativa (la desconocía totalmente). Mi suegro se ha ido quedando casi sordo y he visto que lamentablemente no hay tantos programas subtitulados como debería (aunque me parece que va en aumento lentamente). En su casa le he programado la TDT para que aparezcan los subtítulos (ni él ni mi suegra saben hacerlo, son mayores, y los pobres no se aclaran cono los aparatos) y cuando vienen a mi casa (casi todas las tardes), les pongo la tele con subtitulos. Y lo de los telediarios es de escándalo, los sutítulos van totalmente desfasados, estamos viendo una noticia y leyendo la anterior: una vergüenza.
    Es una pena porque las películas era la pasiónde mi suegro. Lo que hago mucho es descargar películas "completas" (full dvd); es decir con menú de idioma, sutítulos, etc. Pero, claro, en español porque mi suegra jamás vería una película en versión orginal subtitulada; y si en la peli hay ruidos importantes para la trama que sucedan en off (como disparos; gritos; etc) hay que ir diciéndoselo. Es complicado.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Alberto. Me alegro de que la entrada te haya servido para conocer el «otro lado» de los subtítulos para sordos (SPS). Efectivamente, queda mucho por mejorar, especialmente en cuanto a las noticias. De todas maneras, hay ciertas cadenas, como la 6, que creo que sí ofrecen más contenidos con SPS.

      Desde luego, es una pena que no te sirvan las películas en versión original subtituladas, porque sería lo más fácil. Quizá el alquiler de películas (ya sea yendo al videoclub o en páginas web como cineaccesible.com) pueda ayudarte. Infórmate sobre si existen pases accesibles en cines y teatros cercanos a tu localidad.

      Mucho más no te sé recomendar, supongo que todo esto ya lo habrás pensado.

      Un saludo ¡y a buscar soluciones!

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