martes, 19 de noviembre de 2013

¡Buaaaaa, buaaaaa!: entiende a tu bebé con la lengua de signos

Habéis leído bien: la lengua de signos puede ayudaros a averiguar por qué llora vuestro bebé, sea este sordo o no, mucho antes de que pronuncie sus primeras palabras -y recordad que pueden pasar muchos meses hasta que finalmente llegue ese momento (y, aún así, hablarán con lengua de trapo y no siempre los comprenderéis)-. La explicación es muy sencilla: pueden mover las manos mucho antes de que su aparato fonador esté suficientemente desarrollado como para articular palabras. Igual que balbucean cuando intentan reproducir lo que oyen a su alrededor (o incluso cantan), los bebés también pueden mover las manos y hacer algunos signos básicos.

Enseñar unos signos básicos al bebé te permitirá entender lo que quiera expresar mucho antes de que pueda hablar.



Si a la vez que habláis al bebé hacéis los signos básicos que queréis que aprenda, este irá adquiriéndolos de forma natural y espontánea (como todos los bebés adquieren su lengua materna, sea esta oral o de signos). Según una investigación realizada por el departamento de Psicología de la Universidad de McGill (Canadá), entre los nueve y los doce meses comenzarán a «balbucear» con las manos, imitando los signos que ven en su entorno. Al igual que sucede con las lenguas orales, seguramente hagan falta horas de convivencia para entender perfectamente a la criatura, pero, en cualquier caso, habréis ganado unos meses para comunicaros y conocer al bebé. Entre los 17 y los 22 meses, ya serán capaces de articular unos cincuenta signos y podrán expresar ideas más complejas.

Así, con un año, el bebé podría deciros que el biberón está muy caliente, que quiere dormir o que le duele algo... cuando quizá otro que no ha aprendido signos solo pueda decir hola y adiós, lanzar algún beso o hacer los cinco lobitos. Lo importante con los signos es la constancia y, sobre todo, la paciencia, porque no sabrán responderte desde el principio.

En este artículo del Washington Post citan a una madre que asegura que su hija no solo empezó a signar siendo bebé, sino que con trece meses incluso mostraba sentido del humor, por ejemplo haciendo el signo de «serpiente» cuando tenía que comer espaguetis o signando «baño» cuando su madre vertía los cereales en la leche. La lengua de signos no solo le permitía cubrir necesidades básicas como saber qué quería su hija, sino que, además, gracias a ella podía entender lo que pasaba por su mente.








Es mucho lo que se puede ganar enseñándo a los niños algunos signos y no hay nada que perder. Veamos algunos de los beneficios de enseñar a los bebés lengua de signos:

  • Se potencia el vínculo emocional entre la familia y el bebé, ya que la comunicación es más eficaz. Así pues, todos se sentirán más y mejor comprendidos, lo que reducirá las frustraciones y los enfados. Además, esto contribuye a reforzar la autoestima del bebé.
  • Pese a que a priori mucha gente piense que si el bebé consigue lo que quiere signando nunca desarrollará la lengua oral o tardará mucho en hacerlo, está demostrado que esto es un mito. De hecho, tal y como descubrieron Susan Goodwyn y Linda Acredolo en un estudio de 1989, los signos estimulan el aprendizaje de las lenguas orales. La prueba: ellas mismas fundaron Baby Signs para difundir las ventajas del uso de signos básicos para bebés. Si además se inicia a los bebés en la lengua de signos, en el futuro los bebés tendrán una mayor facilidad para aprender segundas y terceras lenguas, como sucede con los niños bilingües. Después de todo, ¿acaso aprender a gatear hace que los bebés tengan menos ganas de andar o, más bien al contrario, les sirve de estímulo para tener ganas de explorar?
  • En otro estudio llevado a cabo por las mismas investigadoras se llegó a la conclusión de que signar a los bebés incidía sobre su desarrollo intelectual hasta tal punto que, a la edad de ocho años, obtuvieron un cociente intelectual, de media, unos doce puntos superior al de sus compañeros.
  • Por último, contribuye al desarrollo de la psicomotricidad, de la atención visual y de la coordinación viso-muscular los peques, puesto que estos no solo deben entender los signos que ven en su entorno, sino que además los intentarán reproducir. Hace unos meses enseñé algunos signos a mis primas de dos y cuatro años y, efectivamente, ambas se esforzaron un rato hasta conseguir poner sus manos con la configuración de los cuernos (les enseñé cómo se dice «vaca» con las manos, jeje). La mayor lo consiguió, pero la pequeña desistió e hizo el signo con la mano puesta como si fuera un teléfono (es decir, meñique y pulgar extendidos). Si llevaran más tiempo expuestas a los signos, seguramente esa lucha con sus dedos la habrían disputado mucho antes y no hubieran tenido mayores problemas en aprender un nuevo signo.
Mirad por ejemplo lo que es capaz de hacer esta bebita con solo un año:




Como comentábamos, no podemos esperar que los bebés hagan los signos perfectos, pero desde luego queda claro que la madre y la hija se entienden.

A partir de los siete meses es cuando, en general, podemos empezar a incluir signos cuando nos comuniquemos con el bebé. En Otanana.com aconsejan comenzar cuando el bebé ya se sabe quedar sentado, repite acciones con las manos como los cinco lobitos o aplaudir, es capaz de mantener la mirada atenta y empieza a intentar comunicarse con nuevos sonidos. Sin embargo, hay que conservar la calma e intentar no saturar al bebé, así que enseñaremos unos cinco signos cada vez y, solo cuando la criatura ya los tenga asentados (ojo, que los entienda, no que sepa reproducirlos), podemos ir añadiendo más a nuestro repertorio.

Aquí podéis ver algunos signos básicos con los que empezar:




Lo mejor es enseñarles signos de su rutina diaria, como «comer», «dormir», «bañarse», «biberón» o «papilla». Más adelante ya podemos pasar a enseñarles signos de comida, los animales o los juegos que más les gustan. Para ello, es importante que el bebé esté receptivo (es decir, que no esté cansado, enfadado o enfermo) y que repitamos a menudo el signo. Si se equivoca, basta con darle tiempo para que mejore su psicomotricidad. Eso sí, nosotros debemos mantener la coherencia y signar siempre igual, no imitar los signos que el bebé hace, porque eso podría confundirlo.Y si no estamos seguros de qué signo ha hecho, basta con preguntarle si quiere lo que hemos entendido.

Por supuesto, cuanta más gente incluya los signos que el bebé está aprendiendo, más rápido será el proceso de aprendizaje, por lo que no hay que dudar a la hora de enseñar al resto de la familia esos signos. Los hermanos mayores suelen disfrutar mucho aprendiendo los signos ellos también y seguro que les encantará ser responsables de que sus hermanitos hayan aprendido un nuevo signo. El aprendizaje de la lengua de signos es siempre una experiencia divertida y estimulante para todos.


Si os interesa saber cómo son los signos básicos para bebés en ameslán, la lengua de signos de Estados Unidos, podéis visitar esta página. Buscando recursos en internet sobre lengua de signos para bebés, descubriréis que muchas familias de todo el mundo enseñan a sus bebés signos de esta lengua. Esto se debe a que, en este país, ha habido escuelas de ASL para bebés desde los años noventa y, por tanto, se ha estudiado mucho.

Espero haberos convencido de todas las ventajas que tiene enseñar algunos signos básicos a los bebés. Si es así y queréis seguir investigando sobre cómo podéis llevarlo a cabo, os aconsejo que visitéis la página de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), donde encontraréis muchísimo material especialmente diseñado para los más peques y sus familias. Algunos de los libros que pueden resultaros más interesantes son:
  • Entiéndelo antes de hablar: guía básica sobre cómo enseñar lengua de signos o signos básicos a bebés
  • Lengua de signos española para familias (totalmente gratuito si se recoge en la sede, si no solo se pagan los gastos de envío)
  • Mis primeros signos: diccionario ilustrado para los más pequeños (23,5 euros)
  • Descubre nuevos signos: segundo volumen del diccionario ilustrado (23,5 euros)
  • Chupetes y risas: Conociendo los colores y los números (DVD, 9 euros)
  • Chupetes y risas: Conociendo los animales (DVD, 9 euros)
Si os interesan los cuentos, os recomiendo que miréis en esa misma página, donde venden cuentos que, además de estar signados, también incluyen locución y subtítulos. Y, por supuesto, que leáis la entrada sobre cuentos con protagonistas sordos de este mismo blog.

Por último, os quiero enseñar una preciosa interpretación de la canción Hecho con tus sueños, de Maldita Nerea, realizada por los alumnos de 6° de infantil del Colegio Atlántida de Vigo, de 5 años. Así despedían ellos el curso y nosotros la entrada :-)



2 comentarios:

  1. Hola, soy Ruth, de Otanana.com
    Genial el artículo. Muchas gracias por enlazarme y por dar a conocer esta gran herramienta comunicativa. Espero que mucha gente se anime a usar los signos con sus bebés.

    Es un placer mirar a los ojos a un peque cuando se siente comprendido después de haber hecho un signo ♡♡♡

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    1. Hola, Ruth:

      Muchas gracias por pasarte por aquí. Me pareció muy interesante lo que ofreces en tu empresa, coincido en que los signos puedes ser muy útiles para comunicarse con bebés, sean estos oyentes o no.

      ¡Un saludo y ánimo!

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